Quiebra el vacío un reguero de nostalgias incandescentes. Un eco indómito, nudoso, escarlata. Una nube de canela. Una bandada de jaulas sin dueño. Un rosario de cuentas afiladas. Dejo que avancen. Que tiñan de azogue mis letras transparentes. Que esparzan su diluvio en mis pupilas, su resquemor en mi vientre, su sonrisa en mis quijadas. Me arrodillo a su paso. Acato su turbio dictado. Y mastico su aliento sembrado de gerundios. ...
Descoso el dobladillo del tiempo para dar otra oportunidad a los libros que abandoné -cual perro añoso- en la cuneta de mi arrogancia. A las sonrisas que eclosionaron entre la sal de mis párpados. A los vacíos que llené a medias. A las palabras que se enquistaron en mi garganta. Descoso el dobladillo del tiempo para dar otra oportunidad a las locuras que doblegué a fuerza de raciocinio. A los caminos que no transité. A los que arrasó mi pisada. Descoso el dobladillo del tiempo para dar otra oportunidad a los rescoldos del viento del sur. A los latidos que ansiaron ser ave. Y a los prejuicios con que abatí sus alas.
Tengo un pequeño terreno. Bueno, lo de pequeño es relativo, depende de la altura del google maps desde donde se mire. Llevo diez años sembrándolo de sueños. Antes sembraba también patatas, puerros, lechugas, rabanitos...pero los sueños dan menos trabajo. Bueno, eso también es relativo, y depende fundamentalmente del Euribor. El caso es que mientras ambos, sueños y Euribor, se ponen de acuerdo, allí hay poco más que un almacén donde dormitan herramientas, ropa en desuso, y trastos varios, ¡ah! y un frigorífico que sólo congela. Hoy entraron a robar. Pero eso, como todo, también es relativo.
No han tocado ni un trasto, ni una herramienta, ni una ropa. Pero se han llevado toda la comida. Toda. Y juro que el "frigo-congelante" estaba repleto. ¿Acaso eso es robar?
En fin, a falta de viandas, seguiré comiéndome el coco... Espero al menos que, sea a quien sea, le aproveche. Relativamente...
No, no es que no esté inspirada ni algo por el estilo. No, no es que esté buscando una excusa peregrina para justificar mi últimamente bastante pobre aportación al blog. ¡Que va! Justo al contrario. ¡Y es que mis dedos no dejan de teclear! tiqui,tiqui,tiqui... Se me ha metido una idea entre ceja y ceja y ¡hala, que me he lanzado a escribir una novela!... Vale, vale, menos sonrisitas... que os estoy viendo...
Hace un año, pizca arriba pizca abajo, abrí este blog. En este tiempo, por mi vida ha pasado un terremoto, bueno, quizá el terremoto ocurrió antes y este blog es su lógica consecuencia. Necesitaba escribir, soltar lastre, amarras, hiel y adrenalina, y a día de hoy la necesidad se ha convertido en puro vicio.
Así que aquí estoy, enviciadita perdida, pegándole patadas al diccionario, atornillando metáforas, ensamblando verbos, condecorándolos con adjetivos plausibles y sobre todo, sobre todo, disfrutando mucho.
En el bolsillo de los poemas debo tener algún agujero, porque por más que rebusco no encuentro ni uno. Así que me vais a perdonar. En cuanto localice el costurero le hago un remiendo.